
lunes, 28 de marzo de 2011
Pantallas Holográficas en 3D ya a la venta

sábado, 12 de marzo de 2011
Desarrollan un microrobot que trabaja en el interior del ojo
Científicos del Instituto de Robótica y Sistemas Inteligentes de Zúrich (Suiza) están probando un microrobot intraocular para tratar la degeneración macular.
El tratamiento normal consiste en varias inyecciones en los ojos, pero el microrobot puede inyectarse una sola vez y trabajar durante meses antes de ser retirado por otra aguja. Se controla a través de magnetismo, lo que le permite tratar con medicamentos zonas muy especificas.
Ahora lo están probando en ojos de cerdos muertos, pero en poco tiempo pasarán a probarlo en animales vivos.
Avances como éstos pueden servir para que mucha gente no pierda la vista.
Aquí tenéis el vídeo de las pruebas en cerdos, si no sois aprensivos.
Fuente:
Científicos prueban un micro-robot capaz de flotar en el ojo
lunes, 7 de marzo de 2011
En busca de un cuerpo
domingo, 15 de agosto de 2010
Menos mal que el pez no nadaba...

Ante todo, disculpad mi falta de asistencia por estos lares; no estoy ocioso, estoy escribiendo una novela de ciencia-ficción bastante complejilla y el poco tiempo del que dispongo se lo dedico a ella.
Mientras tanto, un compañero mío ha publicado un interesante libro de relatos, bajo el título de “El pez que no nadaba y otros relatos”.
“El pez que no nadaba”, se llama “Colorines”, que le ha quedado como mote a su autor por siempre (no haberlo escrito, Mariano).
En el primer ejercicio que hicimos de escritura creativa, a él le tocó hacer un relato que tuviera que ver con un pez que no nadaba; a la semana siguiente llega el hombre y nos sorprende con esta joya:
El pez que no nadaba
Colorines era un pez que no nadaba. Pero, no porque no supiera, sino porque no le salía de las aletas.
Su vida acababa de cambiar de forma radical e inesperada y había decidido que no valía la pena volver a nadar ahora que volvía a estar solo.
Hasta hacía poco no había tenido mucha suerte en la vida y cuando conoció a su novia creyó que la suerte le había cambiado para siempre. Se convenció, ingenuo, de que ya había sufrido suficiente y que por fin le tocaba ser feliz. Como si la felicidad se comprara con un boleto de lotería y te pudiera tocar así como así. Por eso, cuando su novia le dejó en el que él creía era su mejor momento, la nueva vida que había empezado a construir en su mente se le desmoronó en un instante.
Alguien le había dicho una vez que los peces no tienen sentimientos porque son animales de sangre fría, pero eso, no se lo dijo un pez.
Por supuesto que Colorines sufrió cuando su novia se enamoró a primera vista de un emperador azul. Sin duda, su nombre y su aspecto fueron los que la hicieron quedarse prendada del nuevo visitante y dejar de lado a su amado.
–No puedo seguir contigo, no es culpa tuya, pero ya no te quiero –le dijo.
Lo que no sabía la novia de Colorines y, por desgracia, no llegaría a saber nunca el propio Colorines, es que el pez no era Emperador de nada, ni siquiera de aquel rincón de la pecera a la que se fueron a vivir al poco tiempo. Y, aunque era cierto que era azul, nunca llegó a ser el príncipe azul con el que la novia de Colorines había soñado; porque lo que ella no sabía, pero Colorines sí, es que los príncipes azules destiñen, sobre todo cuando están en remojo. Y eso, tampoco se lo contó otro pez.
Colorines vivió durante un tiempo con la esperanza del retorno de su amada, convencido de ser capaz de un perdón inmediato. Pero eso nunca llegó. Ya había pasado demasiado tiempo y se tuvo que hacer a la idea de que la había perdido para siempre. En ese preciso instante fue cuando decidió que no valía la pena seguir nadando.
Conocía las más que previsibles consecuencias: deterioro físico y mental y, en poco tiempo, la muerte. Se cumpliría aquello que le dijeron en una ocasión: “La vida en la pecera es como cualquier otra: la gente entra y se muere”.
Pero no os pongáis tristes ni os preocupéis por Colorines. Por suerte, los peces tienen una memoria de cinco minutos y los últimos cinco minutos estaban a punto de cumplirse.
Ya casi había olvidado que su novia le había abandonado hacía apenas cuatro minutos y casi no recordaba haber tenido novia. Ya no importaba. Lo realmente importante era que en unos segundos miraría de nuevo al futuro, sus próximos cinco minutos, y empezaría una nueva vida. O, al menos, una parte de esa nueva vida servida en raciones de cinco minutos.
Así que, de repente, como movido por un resorte, Colorines se puso en marcha y empezó de nuevo a dar vueltas en su pecera. Volvía a nadar y eso le hacía lo suficientemente feliz como para sobrevivir todos los cinco minutos más que hicieran falta, totalmente ajeno a lo que le había sucedido.
–¡Quién fuera pez! –le dijo alguien que no creía en los príncipes azules, pero sí en los sentimientos.
FIN
En poco más de una página, nos hizo reír, casi llorar y consiguió que guardáramos por siempre un hermoso recuerdo de… ¡un pez!
Los otros alumnos, incluyendo al profesor y a mí, nos levantamos y comenzamos a aplaudirle de forma espontánea, no era para menos.
Mariano “Colorines” Salvadó, tiene relatos publicados en la Antología “Cuento atrás” de la editorial Hijos del Hule, publicada en 2009, también publicó un relato en el número 4 de la revista Culturalia de octubre del mismo año. En abril ganó el IX Concurso de Microrelatos de la Biblioteca del Carmel de Barcelona, con el relato “A Juan Marsé” que también encontraréis en el libro.
Parece que este año también aparecerá algún relato suyo en la Antología de la editorial Hijos del Hule.
Para no nadar, hay que ver lo lejos que ha llegado.
Podéis conseguir el libro con sus diecisiete mejores relatos en la librería en línea “edifree”
La portada del libro, por cierto, es de Carlos Navarro, otro compañero de estudio y dibujante profesional. Aquí podéis acceder a su blog y pulsando sobre la imagen la veréis en detalle.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
El Gato Simulado

domingo, 1 de noviembre de 2009
Coches voladores, a lo “Blade Runner”
sábado, 17 de octubre de 2009
Nanotecnología - Introducción
Comienzo hoy a hablar de las tecnologías que nos llevarán a nuestro “Futuro Singular”.
Una de las más básicas es
Aquí tenéis un pequeño reportaje introductorio de una propaganda de Nokia. Aunque os cueste creerlo, todas las tecnologías que salen o están en experimentación o ya existen. Pero hay mucho, mucho más.
¿Qué es
Es la tecnología para manipular moléculas e incluso átomos como piezas de lego, que nos permitirá crear cualquier estructura formada por átomos de una forma rápida y barata, o rehacer una existente, para reciclar sus átomos.
Un microprocesador, una lentilla, una manzana, un vaso de agua, un corazón para transplantar… a partir de basura.
¿Cuándo podremos disponer de ella?
Algunos dicen que para el 2015 (y puede ser) lo más probable es que dispongamos de toda su capacidad hacia el 2020.
¿Para que sirve?
Para crear cosas hasta ahora imposibles de ver en la naturaleza, como:
Metamateriales
Nuevos materiales de propiedades inexistentes hasta ahora.
Nanomáquinas
Aparatos construidos con piezas que son moléculas o átomos y que se miden en nanómetros (milmillonésimas de metro, que es lo que miden de diámetro diez átomos de hidrógeno, el átomo más pequeño).
Ensambladores (Assemblers)
Nanomáquinas capaces de construir cualquier otra nanomáquina, incluso a si misma. Es el “Santo Grial” que busca la nanotecnología. De ahí que se pueda decir que sea barata. Tal vez el primer ensamblador sea caro de fabricar, pero podrá autorreproducirse a un coste ridículo.
Nanobots (o Nanocitos)
Nanomáquinas que funcionan como robots microscópicos capaces de estudiar y trabajar en el interior del cuerpo humano, incluso en el interior de las células vivas.
Si además son ensambladores, imaginaos su capacidad; se dice que si uno empezara a duplicarse sin control y sus “descendientes” también lo hicieran, en 72 horas nuestro planeta seria una masa de nanobots flotando en el espacio. Es uno de los grandes peligros de la nanotecnología, denominado “Plasta Gris” o “Grey Goo”, que ya ha aparecido en algunas novelas y películas como “Presa” de Michael Crichton, o en la nueva versión de “Ultimátum a la tierra”.
Nanofactorías
Impresoras en 3d de cualquier cosa, basadas en ensambladores. Mucho más controlables que los nanobots.
¿Me beneficiará en algo?
Si, los nanobots pueden curarnos de casi cualquier cosa, y nos pueden traer inteligencia artificial, al estudiar el cerebro. Y hay otros muchos beneficios de los que hablaré en detalle más adelante.
Por hoy nada más, espero que os haya gustado.
Joan
